En nuestro centro entendemos la evaluación como un proceso dirigido no solo a establecer un posible diagnóstico, sino, sobre todo, a comprender de forma global el perfil de cada persona, sus fortalezas, sus dificultades y sus necesidades de apoyo e intervención.
Estamos especializados en la evaluación, diagnóstico e intervención en trastornos del neurodesarrollo, abordando las diferentes etapas de la vida: infancia, adolescencia y edad adulta.
Las manifestaciones de una misma dificultad pueden ser muy diferentes dependiendo de la edad y del momento evolutivo. Por ello, cada evaluación se diseña de manera individualizada, seleccionando los profesionales, procedimientos e instrumentos más adecuados en función del motivo de consulta y de las características de cada persona.
Dependiendo de las necesidades de cada caso, la evaluación puede abarcar diferentes áreas del funcionamiento:
La evaluación combina entrevista clínica e historia evolutiva, observación, pruebas estandarizadas y específicas, cuestionarios e información procedente de los diferentes contextos relevantes para la persona.
El objetivo no es interpretar aisladamente las puntuaciones obtenidas en una prueba, sino integrar toda la información para comprender el perfil de funcionamiento y realizar un adecuado diagnóstico diferencial.
Una de las características fundamentales de nuestro centro es el trabajo interdisciplinar.
Nuestro equipo está formado por profesionales de Psicología, Neuropsicología, Logopedia, Terapia Ocupacional y Neuropediatría, lo que permite abordar cada caso desde diferentes perspectivas cuando resulta necesario.
Esta forma de trabajo resulta especialmente relevante en los trastornos del neurodesarrollo, ya que las dificultades no siempre se circunscriben a una única área. Lenguaje, atención, aprendizaje, funciones ejecutivas, regulación emocional, habilidades sociales, desarrollo motor o procesamiento sensorial pueden interactuar y necesitar una valoración conjunta.
El trabajo coordinado entre profesionales permite integrar los diferentes resultados, realizar un diagnóstico diferencial más preciso y establecer recomendaciones y objetivos de intervención coherentes.
Realizamos evaluaciones en niños, adolescentes y adultos, adaptando el proceso a las características y demandas propias de cada etapa.
En la infancia prestamos especial atención al desarrollo y a la detección temprana de posibles dificultades, así como a su repercusión familiar, social y escolar.
Durante la adolescencia, las mayores exigencias académicas, sociales y de autonomía pueden hacer más evidentes determinadas dificultades o modificar su forma de manifestarse.
También atendemos a personas adultas, tanto para valorar dificultades ya conocidas como en aquellos casos en los que determinadas características relacionadas con el neurodesarrollo no fueron identificadas durante la infancia y generan la necesidad de una valoración diagnóstica en etapas posteriores.
Para nosotros, la evaluación no termina con un diagnóstico.
Su finalidad es proporcionar una explicación comprensible de las dificultades, identificar las fortalezas de la persona y establecer qué necesidades presenta y qué apoyos pueden resultar más adecuados.
Al finalizar el proceso se realiza una devolución de los resultados y se establecen las recomendaciones correspondientes. Cuando es necesario iniciar una intervención, los resultados de la evaluación constituyen el punto de partida para diseñar un plan individualizado y coordinado entre los profesionales implicados, la persona, su familia y, cuando corresponde, el entorno educativo.
Evaluar no es únicamente poner un nombre a una dificultad. Es comprender el perfil de cada persona para poder ofrecer la orientación y los apoyos más adecuados en cada etapa de su desarrollo.
Esta última frase la mantendría como cierre de la página. Resume bastante bien la filosofía que estamos dando a todas las secciones que hemos preparado y diferencia la evaluación de una simple administración de tests.