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Adultos
Adultos
Atención a Adultos
Nuestro centro está especializado en la evaluación, diagnóstico e intervención en población adulta, especialmente en el ámbito de los trastornos del neurodesarrollo y otros perfiles de neurodivergencia, incluyendo Trastorno del Espectro del Autismo (TEA), Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) y altas capacidades.
En muchas personas, determinadas características relacionadas con el neurodesarrollo pueden haber pasado desapercibidas durante la infancia y la adolescencia y hacerse más evidentes en la edad adulta, cuando aumentan las demandas académicas, laborales, sociales, familiares o de autonomía. En otros casos, la persona llega a consulta después de años intentando comprender determinadas dificultades o particularidades en su forma de procesar la información, relacionarse, organizarse o desenvolverse en la vida cotidiana.
Evaluación y diagnóstico en adultos
Realizamos una evaluación clínica y neuropsicológica individualizada, adaptando los procedimientos e instrumentos al motivo de consulta, la edad, la historia evolutiva y las características de cada persona.
La valoración puede incluir aspectos relacionados con el funcionamiento cognitivo, la atención y las funciones ejecutivas, la cognición social, la comunicación, la regulación emocional y el funcionamiento adaptativo, así como la repercusión de estas características en la vida personal, social, académica y profesional.
El objetivo no es únicamente determinar la presencia o ausencia de un diagnóstico. Buscamos obtener un perfil individualizado de fortalezas y dificultades, realizar un adecuado diagnóstico diferencial e identificar posibles condiciones que puedan coexistir.
Especialización en autismo en mujeres
Prestamos especial atención a la evaluación y diagnóstico del autismo en mujeres, teniendo en cuenta que algunas de sus manifestaciones pueden haber sido menos reconocidas durante la infancia y adolescencia y que determinadas mujeres llegan a la edad adulta sin haber recibido previamente un diagnóstico.
En algunas mujeres pueden aparecer estrategias de masking (enmascaramiento de determinadas características autistas) y camouflaging (estrategias más amplias de camuflaje y compensación social). Estas estrategias pueden hacer que determinadas características resulten menos evidentes externamente y contribuir a que el autismo sea identificado más tarde.
Por ello, la evaluación no debe limitarse únicamente a aquello que resulta observable en el momento de la consulta. Es especialmente importante explorar cuidadosamente la historia evolutiva, las experiencias sociales y relacionales, la comunicación, la cognición social, el funcionamiento cotidiano, la experiencia interna de la persona y las estrategias de adaptación y compensación desarrolladas a lo largo de la vida.
TDAH en la edad adulta
Realizamos también evaluación y diagnóstico de TDAH en adultos, teniendo en cuenta que sus manifestaciones pueden modificarse a lo largo del desarrollo.
La valoración contempla la historia evolutiva y la presencia de dificultades relacionadas con la atención, funciones ejecutivas, organización, planificación, gestión del tiempo, memoria de trabajo, impulsividad y autorregulación, así como su repercusión en el ámbito académico, profesional, familiar, social y personal.
También resulta fundamental realizar un adecuado diagnóstico diferencial y valorar otras condiciones que pueden coexistir con el TDAH.
Altas capacidades en adultos
Realizamos asimismo valoraciones de altas capacidades en población adulta, desde una perspectiva amplia que no se limita a la obtención de una puntuación de cociente intelectual.
La evaluación busca conocer el perfil cognitivo individual, identificar fortalezas y posibles diferencias entre distintas capacidades y comprender cómo estas características se relacionan con el funcionamiento personal, académico, profesional y emocional.
Cuando existen indicadores que lo justifican, resulta especialmente importante estudiar la posible coexistencia de altas capacidades con TDAH, TEA u otros perfiles neurodivergentes, evitando considerar unas características como explicación automática de las demás.
Intervención en población adulta
A partir de los resultados de la evaluación, y cuando la persona lo necesita, planteamos una intervención individualizada y orientada a objetivos funcionales y significativos para su vida cotidiana.
La intervención puede dirigirse a aspectos como la organización y las funciones ejecutivas, regulación emocional, comunicación y relaciones interpersonales, habilidades sociales, autonomía, adaptación a las demandas académicas o profesionales y desarrollo de estrategias para afrontar las dificultades de la vida cotidiana.
El proceso terapéutico tiene en cuenta las características propias de cada persona y busca no solo abordar sus dificultades, sino también identificar y potenciar sus fortalezas y desarrollar estrategias ajustadas a su forma particular de funcionamiento.
Comprender el propio perfil
En la edad adulta, recibir una evaluación adecuada puede ayudar a dar sentido a experiencias y dificultades presentes a lo largo de diferentes etapas de la vida.
Por ello, nuestro objetivo no es únicamente llegar a un diagnóstico, sino ayudar a cada persona a comprender su propio perfil de funcionamiento, identificar sus fortalezas y necesidades y establecer los apoyos o estrategias que puedan favorecer su bienestar, autonomía y calidad de vida.



